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¿Vos te acordás?

¿Vos te acordás? ¿Sos consiente de lo que pasó? ¿De lo que me hiciste? ¿No te hace ruido en algún lugar de tu cabeza? ¿No te jode? ¿O ni culpa sentís? ¿Alguna vez pensaste en pedirme perdón? ¿Alguna vez pensaste que estuviste mal? ¿Que me cagaste la vida? O una parte al menos. ¿Dormís tranquilo? ¿Aparezco en tus sueños? ¿La sabana apretada al colchón, la muralla de muñecas? ¿Mi voz esa vez que te dije que si no te ibas, gritaba? ¿No te das asco? Porque a mí sí. Y me doy asco yo. Y qué loco, ¿no? Porque yo no hice nada, y aun así me doy asco. Y me siento sucia. Y me siento responsable. Y me da culpa. ¿Y vos? ¿Sentís algo? ¿No te pica atrás de la cabeza? ¿En algún lugar de la conciencia? Porque a mí sí. Y yo no hice nada. Pero siento culpa. Y me siento sucia. Y me doy asco. Y me duele.

Y tengo miedo. Yo tengo miedo. Al rechazo, al dedo acusador, a arruinar todo. A estallar todo. A que mamá se pelee con la tía. Por mi culpa. Porque vos me tocaste. Porque vos te metías en mi cama. Porque me preguntabas si me gustaba. Porque yo tenía miedo de sentir la sábana correrse, deslizarse por mi cuerpo. Yo tengo miedo de que la tía y mi vieja se peleen por mi culpa si llego a decir lo que vos me hiciste. Yo tengo miedo. Y el culpable sos vos. El que debería tener miedo sos vos. El responsable sos vos. La culpa es tuya. Y yo tengo miedo. De ser señalada. De tener la culpa. De decirte que si me gustaba cuando me preguntabas.

¿Y qué iba a decir? Si estabas ahí, sobre mí, corriendo las sábanas, llegando a mitad de la noche, con esa sonrisa. Siempre me acuerdo de tu sonrisa. Hasta parecías amable. Y me preguntabas si me gustaba. ¿Qué iba a decir? Estabas en mi cama, agazapado, corriendo las sábanas, atravesando la muralla de barbies que me pinchaban el cuerpo y que creía me iban a proteger. Pero ahí estabas otra vez. La sábana corriendo por mi cuerpo, deslizándose, desnudándome. Fue mi culpa porque no dije nada y porque te dije que me gustaba. ¿Fue mi culpa? ¿Cuántos años tenía? ¿Cuántos años tenías?

Duró mucho, de eso sí me acuerdo. Años. No sé a qué edad empezó. Tampoco cuando terminó. Pero sí me acuerdo que te dije que si no te ibas gritaba. Me refugio en eso. Alguna vez te dije que no. Alguna vez te eché. Entonces no es tanto mi culpa. ¿No lo es? ¿Y a vos? ¿Te pica atrás de la cabeza lo que me hiciste? ¿Te revuelve la conciencia? ¿Qué vez cuando me ves? ¿Te ves en mi cama? ¿Sentís entre tus dedos la sábana correrse? ¿Las barbies que trataban de impedir que llegues a mi? ¿Te pica algo atrás de la cabeza? ¿Dormís tranquilo? Porque yo no. Yo arrastro esto desde hace tanto que no me acuerdo. Lo siento en el cuerpo. Lo siento. ¿Te acordás que a la noche corrías las sábanas, me preguntabas si me gustaba y de día me señalabas y me denigrabas? ¿Te acordás? De día era la gorda, de día te reías de mí, me señalabas y te reías. Me ridiculizabas. Me señalabas y ridiculizabas, frente a todo el mundo. Frente a mis amigas, frente a la familia. Pero de noche corrías las sábanas, y pasabas a muralla de muñecas, y me preguntabas si me gustaba. Y yo te decía que sí.

Pero me acuerdo del miedo. Yo tenía miedo. Y me armaba la muralla de barbies. Que me pinchaban. Y me incomodaban. Pero quizás me protegían. Y me acuerdo de las sabanas tensas bajo el colchón. De pedirle a papá que las ajuste bien cuando me iba a dormir. Tan tensas que no me podía mover debajo de ellas. Y si no me puedo mover, quizás vos no las podes soltar. Y no las siento correrse. Y no me vas a preguntar si me gusta. Y no te voy a tener que decir que si. ¿No te pica nada atrás de la cabeza? ¿No sentís culpa? ¿No te jode la conciencia? Porque a mi si. Yo siento culpa. ¿Y si fue mi culpa? Me dicen que no. Todavía no les creo. ¿No fue mi culpa? ¿Qué edad tenía? ¿Seis? ¿Siete? ¿Ocho? ¿Puede ser mi culpa? ¿Podía decidir? ¿Cuándo paró? ¿A los diez? ¿A los once? ¿A los doce? No, a los doce me vino, vos ya no estabas. O si, pero ya no aparecías a la mitad de la noche. Ya no corrías las sabanas. Ya no atravesabas la muralla de muñecas. ¿No te pica nada? ¿No te jode nada? Porque a mi si. ¿Y ahora qué hago? Ahora que ya lo sé. Que no fue mi culpa. ¿No fue mi culpa? ¿Ahora qué hago? ¿Vos me podes ver?

Yo ya no te quiero ver. Porque sé quién sos. El que corría las sabanas. El que atravesaba la muralla de muñecas. El que me preguntaba si me gustaba. ¿En serio no te pica nada? ¿No te jode? ¿No te carcome la conciencia? ¿No soñás con eso? Porque yo si. Y no hice nada. ¿Será por eso que me siento culpable? Pero no es mi culpa. ¿Cuántos años tenía? ¿Seis? ¿Siete? ¿Ocho? ¿Cuántos años duró? ¿Fue mi culpa? Porque me siento culpable. ¿Y si hablo? ¿Y si mamá no vuelve a hablar más con la tía? ¿Y si hago estallar todo? Pero no fue mi culpa. ¿Y si hablo va a ser mi culpa? ¿O la tuya?

Que llegabas a la noche. Y corrías las sabanas. Y la muralla de muñecas. Y me preguntabas si me gustaba. ¿Te lo olvidaste? Porque yo no. A mi me sigue, me marcó. Lo tengo escrito en el cuerpo. Lo siento dentro del cuerpo. Lo siento en las decisiones que tomo. Lo siento en los proyectos que emprendo. Lo siento en los sueños.

¿Vos te lo olvidaste? Porque a mi me marcó. Porque a mi me jodió. ¿A vos no te pica atrás de la cabeza lo que me hiciste? ¿No te acordás? ¿O ni siquiera merece tu recuerdo? Yo sí me acuerdo. Lo tengo escrito en el cuerpo. Y creo que no me da tanto miedo. Y creo que siento menos culpa. Y creo que duele, pero ya entiendo. Que fuiste vos. El que llegaba a mitad de la noche. Y corría las sábanas. Y atravesaba la muralla de muñecas. Y me preguntaba si me gustaba.

yo si te creo @grabado andante

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