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SER MUJER EN AFGANISTÁN

Ésta crónica y entrevista, iba a salir hace 2 semanas, ni bien el conflicto había estallado. Pero, mientras entrevistaba a Belu Torch -feminista, musulmana y politóloga- me di cuenta, gracias a nuestro intercambio (y su absolutamente desinteresada y sorórica entrega al participar), que la complejidad, ameritaba una investigación más profunda, y que el aspecto de abordaje humanista, requería mucho más cuidado.

Por años, a la situación de las mujeres afganas, se la trató desde visiones que, consciente o inconscientemente, no dejaban afuera este sesgo de paternalismo blanco y colonialista.

Allá lejos, las “pobrecitas” mujeres, adolescentes y niñas. Aquellas que, desde afuera, desde nuestros supuestos mundos democráticos, podríamos salvar. Y esta fue una de las primeras cuestiones que rápidamente Belu Torch me indicó.

Todos los detalles, que continuamente iban surgiendo, en tan solo días (asesinatos, persecuciones, pedidos de ayuda, desesperación, personas cayendo de aviones en pleno vuelo, resistencia, marchas de mujeres, ataques contra civiles, etcétera) fue bastante indicativo de lo que representa comunicar sobre esta zona.

Afganistán es un país de Asia Central, es un país islámico y una zona de una conflictividad móvil continua. Así que poder comunicar de forma directa y urgente, lo esencial, lo necesario y sobretodo lo posible de hacer, sin dejar afuera lo humano, es un desafío; pero que, desde su mismo proceso, me deja admiración a una cultura riquísima y respeto por su historia de resistencia.

El cooperativismo de las naciones, el feminismo internacional, junto a organizaciones locales de cada país, están presentes y armando estrategias de ayuda en las que es posible participar. Para que esto no sea sólo un conflicto conmovedor, que tape el anterior y solamente por un tiempo medianamente aceptable, hasta que llegue el próximo conflicto “estrella”, darle humanidad a la información es necesario. Porque por sobretodo, hablamos acá de personas, que van a convivir con esta realidad durante gran parte de su vida y que, de hecho, muchxs, ya llevan memorias en el cuerpo, que hacen a la construcción de su identidad; esas vivencias tremendas bajo el régimen Talibán que vivieron desde 1996 al 2001.

Esther Pineda, escritora afrovenezolana, feminista interseccional, hoy tuiteó sobre la “instrumentalización” de las mujeres afganas (se denomina así a la idea de negativizar determinada condición, para validar otras posiciones), señalando como singular esta procuración, ya que, en Texas, E.E.U.U, se acaba de avanzar con un retroceso del derecho al aborto. Y cierra con una frase que define todo: el problema no es ser mujer en determinado territorio, es serlo en el sistema patriarcal. Y el mundo, por lo menos la última vez que miramos, se sigue rigiendo por un sistema de desigualdad sobre todo lo que no entra en esas ideas patriarcales. Casi siempre hay un planteo de unificar las creencias contrarias al musulmanismo, como símbolo intrínseco de libertad y modernidad. Y hoy, muchas mujeres afganas quieren ser escuchadas y respetadas, aún en medio de un conflicto donde piden ayuda y visibilización. De hecho, existe un feminismo musulmán que está generando una relectura del Corán con perspectiva de género.

Belu cuenta en una nota que dio a Perfil y que cito para cerrar el concepto: “(…) el feminismo ataca todos los centros de poder. Eso no significa negarlos, sino cambiarlos.”. En esta misma nota expresa este debate que trajo Esther: “…se las victimiza si eligen sus raíces, y se las oprime al mismo tiempo en sus territorios”. Machismo y mundo islámico se representan como inseparables en todo medio comunicativo. Mientras, ellas reclaman la libertad de releer el Corán y de dejar de ser estigmatizadas por su condición de musulmanas. Corrernos de ese lugar de superioridad moral, de un falso bienestar (casi siempre, cuna de racismos) es uno de los pasos de un abordaje consciente y que, al mismo tiempo, no re-victimice.

Belu Torch

-Belu, primero contame ¿qué acciones está llevando a cabo el feminismo y las organizaciones? y de qué forma podemos aportar a la situación de las mujeres y de toda la comunidad afgana.

– En principio, el miércoles 18 de agosto, desde la Fundación Amal Argentina, y la Red de Diversidades Islámicas, enviamos una carta al Gobierno Nacional y a las máximas autoridades de Acnur en la región, para expresar nuestra preocupación y que se sume a la iniciativa de otros países latinoamericanos como Ecuador, Chile, Colombia, Costa Rica y México, y habilite vías de admisión para personas afganas refugiadas. El patrocinio de reasentamiento creemos que puede ser un aporte de colaboración desde Argentina.

– ¿Cómo ves vos, como mujer musulmana y politóloga, lo que está sucediendo hoy en Afganistán?

Cómo mujer musulmana, aún desde mis privilegios (en comparación a otras miles de mujeres), te puedo decir que la cuestión tiene muchas capas. De hecho, la cuestión identitaria religiosa, es compleja, porque todo esto que se tiene que desmitificar y desestigmatizar, son un montón de cuestiones que están por arriba del debate político de “los feminismos” y te diría, hasta por arriba del debate del lugar de la construcción de lo que es ser mujer “en el mundo”. Las capas de identificación de lo musulmán como salvajes y terroristas. Después por otro lado, ese ideario sobre la mujer, desde ese exotismo, hiper sexualizado de, por ejemplo, las odaliscas, de la chica del harén, sumisa al placer ajeno. Y el otro extremo, esta hiperacusacion de “las oprimidas del mundo” con la cuestión de estar cubiertas por el velo. Eso, me parece es esencial poder decirlo.

¿Cual crees vos es la mejor forma de ayudar y comunicar la situación?

-Lo que estoy militando y promulgando, particularmente a quienes consultan, es que, en lugar de la retórica salvacionista: llamemos y pronunciemos sobre el pedido a los Estados sobre la recepción de refugiadxs en el mundo. Que hoy es lo más importante y posible de lograr.

Respecto a este escenario actual ¿vislumbras salida posible?

– Claramente, dentro de los escenarios posibles de esta situación, ninguno de ellos es muy bueno. La situación es absolutamente preocupante, es una crisis humanitaria. En un país que está siendo colonizado hace más de 100 años. En 1893 Inglaterra funda lo que es la línea más dura de la división de la principal etnia del país, que es la etnia pastún, de la cuál, de hecho, provienen los talibanes. Y ahí se genera una fisura colonial. Lo que da por resultado esta división, entre la línea dura de Afganistán y Pakistán. Hay que recalcar, la cosmovisión distinta a la que nosotrxs podemos entender. Son pueblos tribales. Esta colonización constante es la que principalmente ha empeorado, utilizado y establecido, mayor rivalidad entre las etnias.

Hay varias etnias: Pastún (sunitas, de esta deriva una línea extremista, los talibanes, que no representa siquiera las líneas más ortodoxas del Islam), Hazaras (Islam shiita), Tayicos, Usbekos, entre otros*.

El gobierno actual, un gobierno igualmente absolutamente corrupto y tutelado por Estados Unidos, planteó que, para pertenecer a ese gobierno, no debías ser de ninguna línea pastún. Lo que obviamente generó durante 20 años, que prolifere el odio y una rivalidad social tremenda.

Es por eso que cuando Estados Unidos emprende esta retirada hiper irregular e hiper desprolija, genera que el presidente, un claro títere, salga con el bolso en la mano y se fuera a Los Emiratos. Entonces claramente tenemos esa casta política corrupta y también un odio social interétnico muy fuerte. A todo esto, también no se puede hacer más que futurología, porque se desconoce lo que realmente pueda pasar. Todo lo que se conoce del gobierno talibán anterior (1996-2001) deja una memoria previa de aberraciones. Un estado de terror, absolutamente horroroso, con escenas de desmembramiento público, persecución constante, un estado policial, a todas las personas. Pero sobretodo a las mujeres, adolescentes y niñxs, que siempre están como cuerpo/territorio, son el primer campo de batalla. Ese cuerpo/territorio, es lo primero que está expuesto, ante cualquier conflicto bélico. Los escenarios son hoy poco predecibles, porque la lógica de estos grupos, no entran en ninguna de las lógicas manejables. Ni siquiera las que manejaban los colonialistas. Tampoco las de la OTAN. Pasaron más de 50 tropas de élite e igual se retiraron.

*(Nota: De hecho, el himno afgano nombra 14).

¿Qué rol ocupa Estados Unidos en este escenario bélico?

Claramente lo de Estados Unidos, es un error táctico y técnico. Mantienen una política exterior siempre colonialista y de paternalismo. De hecho, el discurso de Biden, es completamente indicativo de esta lógica. Él trata de mostrar a Afganistán como un hijo que “les salió mal”, que intentaron hacer todo lo mejor posible, que les dieron armas, dinero, pero que el gobierno afgano se retiró y huyó apenas Estados Unidos, emprendió la retirada. En esa retórica política, claramente buscan instalar este discurso de que son los que invaden para “salvar” estos pueblos, pero sin responsabilidad alguna. En la situación dada, emprendieron una retirada hipócrita. Y tienen, lo que en la teoría colonial se llama: La amnesia del colonizador. De repente, se desligan de toda responsabilidad. Ahora dicen que “no, ellos no iban a formar y velar por un Estado. Seguro, todxs entendieron mal”.

Contame un poco sobre el feminismo islámico.

Mas correctamente, sería hablar de LOS feminismos islámicos. Son varios y muchos debates no saldados (son debates abiertos), tienen una mirada de reformismo dentro del Islam. De hecho, hay mucho ataque externo con discursos acusatorios del tipo: “Ustedes que quieren seguir manteniendo el orden”, bueno, no. Estas mujeres tienen una mirada hiper reformista, desde dónde debaten, escriben, crean. Es muy complejo el contexto y son miles las corrientes. Hay muchas autoras trabajando estos temas. Pero hay muchos intereses haciendo que sus ideas no sean difundidas. Mucho poder para callarlas. Un movimiento reformista tiene reticencias como en todos lados, porque están poniendo en jaque el status Quo.

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