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LA POLÍTICA DE DARSE A CONOCER

Cada 20 de agosto, se celebra el Día del Activismo de la Diversidad Sexual por el fallecimiento de Carlos Jáuregui. A 25 años de su muerte y cada vez más, la figura crece y el movimiento le hace honor en magnitudes.

Jáuregui nació en La Plata el 22 de septiembre de 1957, tres años antes que su hermano Roberto, primer activista por los derechos de las personas con VIH/sida. En 1984 fue elegido primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), ejerció el cargo entre el 84 y el 86 para después pasar a ocupar la Secretaría de Derechos Humanos de la CHA. 

En mayo de 1984 apareció en la portada de la revista Siete Días abrazado a otro activista y rompió todo. Era la primera vez que un homosexual hacía pública su identidad con su rostro al descubierto, con nombre y apellido.

Cuatro días después se largó a Clarín y a la primera solicitada: «Con discriminación y represión no hay democracia», en la misma exigía la derogación de los edictos policiales y la ley de averiguación de antecedentes que facultaban a la policía para realizar razias y detenciones arbitrarias. 

Presente junto a las columnas de los organismos de DD.HH. durante el acto de entrega del Nunca Más a Alfonsín por parte de la Conadep. Fundó en 1991 Gays por los Derechos Civiles (Gays DC) junto a César Cigliutti y Marcelo Ferreyra, pensada para que funcione como una organización de trabajo legal, le imprimió una fuerte presencia en los programas de televisión de la época.

En 1992, organizó y encabezó con otras organizaciones la primera Marcha del Orgullo Gay-Lésbico en Buenos Aires, con una clara impronta política contra la violencia institucional. Forjó la primera alianza entre el movimiento gay-lésbico y los colectivos de travestis y trans.

“La política de darse a conocer es el recurso más fuerte con que ha contado el movimiento”

Murió a causa del sida el 20 de agosto de 1996. Al día siguiente, la comisión de Derechos y Garantías de la Convención aprobó el proyecto de ley presentado por él para que se incluyera la orientación sexual en la cláusula antidiscriminatoria de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. 

Jáuregui luchó desde la piel y la sangre, desde las brasas incendiarias con las que buscó calentar cada rincón de ausencia y jugueteo a lo indiferente y feroz. Se acopló para ser hombro y se deslumbró para ser nombre y apellido, para lograr forjar las bases de cada logro colectivo, actual y reparador.

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