el amor se celebra

EL AMOR SE CELEBRA

“El amor salvará al mundo”, repite en el tren un señor mientras toca su bandoneón… ¿No le estaremos pidiendo mucho al amor?

No hay nada mejor que saber que tenemos gente que nos quiere y nos cuida, que nos escucha y nos apoya, que nos ayuda cuando lo necesitamos, que nos hace la vida más fácil y más bonita.

El patriarcado nos ha inculcado que somos seres incompletos y necesitamos un amor verdadero que nos complete. Una vez que creemos que lo encontramos, la pareja tiene que ser el centro de nuestra vida. Es lo más importante que tenemos y por ello debemos hacer todo lo posible por mantener el amor, incluso cuando es dañino para nosotrxs.

Esto nos invita a crear una imagen irreal del amor que únicamente crea frustraciones, como el no tener pareja y por lo tanto pensar que algo está mal con nosotrxs, o que la relación no sea como la imaginabamos.

En el amor romántico la pareja es similar a una propiedad privada porque crea una idea de pertenencia. Es muy peligroso ver a la pareja como un objeto y no como un ser humano con capacidad de decisión y de relación. Son muchos años de patriarcado encima, ni lesbianas, ni bisexuales, ni gays se salvan, también tienen que trabajarlo como lxs heterxs.

Tenemos que comprender que no somos lxs dueñxs de nadie. Es importante saber que no hay que estar en una relación que provoca sufrimiento. No es una buena relación y, por lo tanto, es mejor terminar cuanto antes, aunque no sea algo fácil.

El amor debería estar al servicio de las personas y no las personas al servicio del amor. Amar no es un proyecto de vida, puede ser una parte importante, un medio hacia el autoconocimiento y hacia nuestro desarrollo, pero no un fin en sí mismo. Y es nuestra responsabilidad construirlo. Lo que ha hecho el feminismo a partir de la frase “lo personal es político” es repolitizar. En todos lados se juega lo político y el amor no es la excepción.

“El amor auténtico debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades, cada uno de los amantes se viviría como sí mismo y como otro; ninguno renunciaría a su transcendencia, ninguno se mutilaría, ambos desvelarían juntos unos valores y unos fines”, nos dice Simone de Beauvoir en “El segundo sexo”.

Sabemos que estamos en un amor basado en el compañerismo cuando te sentís cuidadx por la otra persona, cuando en la  relación no hay jerarquías sino trabajo en equipo, cuando lxs dos se divierten, cuando hay comunicación y apoyo mutuo, cuando hay confianza, complicidad, lealtad y cuando hay libertad para quedarse o irse.

El amor compañere es un amor para celebrar, para aprender, para luchar por nuestros derechos, para ayudarnos, para crecer, para romper las antiguas estructuras y cambiarlo todo. Es ese amor de la gente que se relaciona desde la empatía y desde las energías positivas, desde las ganas de vivir la alegría colectivamente.

Es una forma de quererse basada en la solidaridad, en el respeto, el buen trato, la ternura, la honestidad y el compañerismo. No sirve sólo para practicarlo en el trabajo, en la escuela, en las amistades, sino que sirve también para la pareja.

¿Será el amor compañero el que salvará al mundo?

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