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Educación Sexual Integral, ¡cuánto te necesitamos!

¿Quién educa a les pibes?

En estos tiempos de acceso desmedido a la información, lxs chicxs que se hacen preguntas  encuentran fácilmente las respuestas. Y, si no se preguntan, encuentran accidentalmente cualquier tipo de información. Más allá de que regulemos de muchas formas los accesos, cada vez a más temprana edad lxs niñxs se topan con contenido que puede ser considerado para adultos.

Muchas veces, la información que se encuentra en internet no es la adecuada. Es evidente cómo la pornografía tradicional tergirversa lo que es el sexo, consolida estereotipos de género y promueve prácticas sexuales violentas y no consentidas. Muchas páginas de pornografía han recibido denuncias por su contenido e, incluso, por subir material que no contaba con permiso o que incluía menores.

Asimismo, el 11 de julio, también se desató una polémica alrededor del tiktoker Naim Darrechi, porque en medio de una charla informal con el youtuber Mostopapi, comentó que no usaba preservativos durante sus relaciones sexuales. Luego, tuvo que pedir perdón, diciendo que no era cierto. Pese a la controversia, Darrechi no perdió sus más de 26 millones de seguidores en la red. Y la verdad es que youtubers, tiktokers, etc, son el consumo cultural preferido de muchxs niñxs, adolescentes y jóvenes. Los observan, los escuchan y los imitan.

Tenemos Ministerio de salud

Pero, el tiktoker o las páginas de pornografía son un mal chiste o su consumo está velado por el silencio. En cambio, si al Ministerio de Salud se le ocurre licitar o comprar diez mil unidades de penes de madera, dispensadores de preservativos y maletines se desata la debacle. Alrededor de los penes de madera que servirían para explicar el uso correcto del preservativo se desencadenaron un sinfín de cuestionamientos o comentarios. Desde la crítica por el tamaño o el material del recurso didáctico hasta el inverosímil y tristísimo “aporte” de Luis Juez cuando sugirió “que empiecen a probar esos penes de madera con los vacunados VIP”. También se criticó la iniciativa por proponerse en un contexto de emergencia sanitaria, como si la existencia del COVID-19 pusiera en pausa otras enfermedades.

De hecho, los insumos solicitados “permitirán asegurar una amplia disponibilidad de materiales de promoción cuya finalidad sea concientizar y evitar la propagación de enfermedades de transmisión sexual tales como el VIH y otras ITS en el marco de la Ley N° 23.798″, como indica el expediente emitido por el Ministerio de Salud.

Una de las enfermedades cuyo aumento en los diagnósticos despertó la alarma en la cartera sanitaria es la sífilis.

«Una noche con Venus, toda una vida con Mercurio»

Esta frase se repetía en el siglo XVIII cuando la enfermedad de transmisión sexual más común era la sífilis. Para contrarrestarla, se utilizaba mercurio que provocaba en el paciente la pérdida del pelo, los dientes e, incluso, que perdiese partes de piel o el tabique nasal. Este tratamiento fue abandonado con el descubrimiento de la penicilina.

Ahora bien, no ya en el siglo XVIII sino en el XXI, la tasa de sífilis en Argentina alcanzó los 56,12 casos por cien mil habitantes en 2019 y son los jóvenes de entre 15 y 24 años quienes la padecen mayormente. A su vez, la tasa de sífilis congénita, por transmisión de la madre al bebé, también aumentó.

El método más recomendado y efectivo para evitar el contagio de las enfermedades de transmisión sexual es el uso de profiláctico tanto “femenino” como “masculino”.

ESI: una herramienta fundamental

El debate generado alrededor de la licitación de los penes de madera “no hace más que visibilizar y confirmar cuánto necesitamos Educación Sexual Integral (ESI) en nuestra sociedad”, como manifestó en Twitter la ministra Carla Vizzotti. A su vez, el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Daniel Gollan, hizo mención al hecho de que la pandemia no es un factor para detener otras acciones de salud y prevención. Incluso, la ministra de Educación de Capital Federal, Soledad Acuña, desestimó el debate que rondó la licitación por considerarlo superfluo y explicó en una charla con Radio La Red que en la Ciudad también habían adquirido material similar y que “es una de las miles de herramientas que se utilizan para trabajar en las escuelas sobre ese tema».

La Educación Sexual Integral, transversal e interdisciplinaria, cumple quince años en octubre. Y tiene todavía unos acérrimos contendientes que no entienden la necesidad imperiosa de que se imparta educación sexual cabal, consciente, laica, capaz de erradicar las dudas con información pertinente y científica, respetuosa de las libertades individuales y que termine de una vez por todas con los estereotipos sexuales que nos hacen dudar acerca de nuestro propio deseo o desconocerlo.

Como en cualquier otra materia, los recursos didácticos son un medio indispensable para que la educación sexual integral pueda cumplirse fehacientemente y las políticas públicas de prevención son la herramienta para educar, concientizar y frenar, por ejemplo, el aumento de enfermedades de transmisión sexual o los embarazos no previstos en la adolescencia. Si bien la sexualidad es mucho más amplia que la genitalidad y el coitocentrismo es una reducción, es evidente que los penes de madera son un recurso entre muchos otros necesarios para implementar educación sexual.

Proyecto Preservativo para Vulvas

El recurso didáctico de los penes de madera para enseñar a utilizar un profiláctico no deja de ser falocentrista. Y las infecciones de transmisión sexual no son exclusivas de relaciones sexuales en las que se produce penetración. ¿Qué métodos de cuidado son aptos para las personas con vulva? ¿Qué sucede en prácticas sexuales entre vulvas?

Los preservativos vaginales existentes sirven exclusivamente para relaciones sexuales en las que hay penetración. No existen métodos profilácticos que cumplan su función en prácticas que impliquen frotamiento, por ejemplo.

El Proyecto Preservativo para Vulvas es una organización transfeminista, autogestionada y sin vínculos con ningún partido político, que promueve desde hace más de un año la investigación, desarrollo y realización en nuestro país de un preservativo “que cubra tanto la parte interna (vagina) como externa (vulva y, según el diseño, ano)”.

Además, a través del programa ImpaCT.AR, que tiene como propósito promover y apoyar a distintos organismos que buscan solucionar algún desafío de interés público, mediante la ciencia o la tecnología, las diversas identidades autoconvocades en el Proyecto Preservativo para Vulvas, propone que se lleve adelante la investigación para crear el método profiláctico específico y seguro en las prácticas sexuales de contacto genital entre vulvas. La idea no es reemplazar la profilaxis por métodos más artesanales, como un guante de látex o, incluso, el film de cocina, como se propone en ocasiones, sino que la búsqueda apunta a fabricar en Argentina el método de protección que tenga en cuenta la salud integral de mujeres cis, lesbianas, bisexuales, varones trans, no binaries, intersex, y otras identidades, además de atender al derecho de disfrutar libremente de la sexualidad.

La Educación Sexual no será Integral si permanece confinada a un sistema hetero-cisnormativo, invisibilizando las prácticas sexuales no heteronormadas y negando el acceso a métodos para prevenir infecciones. Además, si tenemos en cuenta la perspectiva de derechos humanos que atraviesa la ESI, ni la identidad de género ni la orientación sexual deberían ser un motivo de desigualdad frente al acceso a métodos profilácticos adecuados a cualquier cuerpo y práctica.

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