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Cartón, chapa y humo: sobre la toma en la 31

A esta hora de la tarde, la luz no se atreve a mirarnos de frente. Lejana nos observa, mientras la sombra rebota entre las paredes. Casi escondido, atrapado entre 2 altos edificios, se encuentra el predio que hace casi un mes, vecinxs están habitando.

Desde dónde estamos paradxs – el montículo más alto del basural-se logra ver el paisaje vertical. Cartón, chapas, humo y piberío marcan una línea fronteriza entre un edificio y otro. Es en este paso , donde ésta comunidad, está queriendo transformar un depósito de basura ( y por ende núcleo de enfermedades) en un suelo, dónde crear comunidad.

De hecho, ya lo son. Una comunidad que sí mira de frente, iluminando con fuerza, ahí dónde el abandono institucional pretende ser coherente con una sistematización. Esa de meter debajo de la alfombra de la ciudad, las dignidades y los derechos de las mujeres, lxs niñxs y los compañeros.

La toma fue llamada : La toma de las mujeres de la Villa 31. Justamente porque está conformada mayoritariamente por mujeres y niñxs. Casi todas, escaparon de la violencia de un machismo extremo, y hoy buscan poder criar en paz a sus familias.

Cuando llegamos, vemos a las mujeres en asamblea, mientras, parte de los compañeros, vigilan los sectores de las esquinas, desde dónde en cualquier momento, la policía de Larreta, podría avanzar y desalojar. Algo que de hecho la fiscalía número 11, a cargo de Valeria Massaglia, ya ordenó. Sólo a fuerza de organización y aguante, se está pudiendo frenar esta decisión.

Pero el panorama es complicado. Larreta no puede arremeter mientras el clima político en medio de un cierre de listas, procura no estar salpicado por ningún conflicto…pero la posibilidad de que al finalizar , se siga con la decisión, es alta.

Nos da calorcito un fuego, que reina en el círculo improvisado que se armó para compartirnos sus historias. Nos cuentan como, a fuerza de pico y pala comunitaria, hace casi un mes, van haciendo que éste montículo, dónde ahora acomodan sus poquísimas pertenencias, se transforme en suelo . Sueñan con poder llamarlo su hogar. A éste sector lo bautizaron: “Arca de Noé”, porque dicen no parar de trabajar a sol y sombra, para lograr remover todo lo más pronto posible. “Le pusimos así, porque acá trabajamos como animales”, nos explica sonriente una compañera.

Pero no son animales. Son mujeres, niñxs y hombres, que duermen sobre este basural. Dormir, es una forma de decir, sólo si eso se traduce en estar alertas 24 hs, por las distintas amenazas que puedan surgir. Que van, desde un camión de policía estacionado a 3 metros que lxs vigila día y noche,  a una amenaza de copamiento de lucha territorial de grupos que manejan los negocios de la droga, o la de proteger a sus hijxs y a sí mismos, de no ser atacadxs por ratas .

Hablamos con un compañero de la “resistencia” (quienes hacen vigilia en las esquinas de posibles avances). Lo que nos cuenta, desnuda aún más las cosas. La última amenaza de avance la hicieron con cientas de mujeres policías que se colocaron, amenazantes, en espacios estratégicos. Esto demuestra algo nefasto, que Larreta y su policía,  claramente, ya saben que acá hay bebés, niñxs y mayoría de mujeres que están solas.

¿Pero porqué el gobierno metropolitano prefiere sostener un basural que está a un metro de los edificios dónde ya viven otrxs vecinxs, antes que habilitar hogares para ellxs? ¿Porqué el gobierno prefiere condenar a miles de personas a enfermedades derivadas de convivir con basura y ratas, que a hacer cumplir derechos? ¿Porqué busca avanzar con la violencia institucional, en vez de usar topadoras para ayudarles a sacar el basural? De hecho, son varias las organizaciones de recicladores con quiénes se podría lograr un proceso de basura más ecológico para el barrio y para la ciudad.

¿Es desidia? ¿ignorancia? ¿O sólo odio? Es imposible saberlo porque, hasta el momento, Larreta no dio declaración alguna , ni explicación. De hecho, están tratando de mantener todo esto oculto. Por eso es prioritario dar voz y seguir apoyando.

Lo primero que nos dicen las mujeres cuando salen de la asamblea, es que quieren estudiar, quieren desarrollarse. De hecho, muchas ya terminaron el secundario y realizaron cursos que las capacitaron y que aportan al desarrollo de la comunidad, que de a poco van armando en éste predio. Pero también se chocan con otras violencias. Por ejemplo, las de un sistema de alquileres dentro del mismo barrio, que excluye a mujeres solas y con hijxs, por estigmatización, o por no poder solventarlo.  Porque a la falta de oportunidades laborales sumemosle la falta de guarderías. No hay un reconocimiento, tampoco, del deseo legítimo de desarrollo de una madre pobre, con hijxs pequeñxs.

No hay apoyo, más que la de las organizaciones, y que a pesar de la voluntad, no logran cubrir todas las necesidades (  especialmente de vivienda). Por ejemplo, los cupos en guarderías son inexistentes y los pocos que hay en otros barrios, inaccesibles. Todavía hoy, la mayoría de las tareas del cuidado, recaen en las mujeres , adolescentes y niñas. Los hombres, o directamente no están presentes, o deben salir a trabajar en las changas que consigan.

El derecho a una vida libre de violencias está completamente re- vulnerado, cuando se empuja a las mujeres a “aguantar” al violento, antes que quedar solas con sus hijxs en la calle , ya que el Estado no les otorga una vivienda ( y amenaza con echarlos de los espacios habitados).

También son vulnerados sus derechos, cuando no reciben asistencia psicológica en todos los procesos del alejamiento del círculo de violencia, ni seguridades jurídicas, ni contención en los procesos que sus hijxs adolescentes, muchxs pertenecientes a la comunidad lgtbq+ atraviesan. Y ni hablar la vulnerabilidad respecto al derecho a la salud. ¿Cuál es la perspectiva de género aplicada sobre las mujeres pobres? ¿O no merecen ser protegidas?

Por eso es necesario el compromiso. El acercamiento al territorio por parte de todas las organizaciones, la información directa escuchada desde lxs integrantes. Poder multiplicar las voces, mostrar que sucede en verdad y acompañar a éstas mujeres y sus familias, a estos compañeros y compañeras, a sentirse contenidas para lograr cortar con un destino impuesto, de violencias y maltratos. El “Arca de Noé” como se autodenominan, resiste, pero sobretodo existe.

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