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Un compromiso real

 En el marco de la acción feminista global para visibilizar lo que está pasando en Colombia, hablamos con Alejandra Coll Agudelo, feminista y abogada defensora de los derechos humanos.

Alejandra Coll Agudelo

¿Qué fue lo que originó las movilizaciones?

 Las movilizaciones que estamos viendo hoy no son nuevas, en Colombia hubo un paro nacional en 2019 también. Se mezclan dos cosas, la gente marcha para que se termine el conflicto armado que tenemos hace más de 60 años, pero también marchan por las desigualdades y la pobreza que es profunda. 

En 2019 también hubo represión, pero no a este nivel que estamos viendo hoy. En ese momento todo duró aproximadamente una semana, el gobierno citó a todos los sectores para trabajar en soluciones. Luego llega la pandemia, pero aún en medio de la pandemia en septiembre del 2020, la gente volvió a salir a marchar.

 Este es un proceso continuado que viene dándose en el tiempo. Esta vez, el 28 de abril se citó a este gran paro nacional porque el gobierno presentó una propuesta de reforma tributaria que incluía ponerle impuestos a bienes básicos de consumo como a la comida. Implicaba también que gente que gana muy poco empezara a pagar más impuestos. Esto enfureció a la gente porque en medio de la crisis económica más fuerte que hemos tenido, no parece justo.

 

¿Qué es lo que exigen los y las manifestantes?

  La gente que está en la calle está pidiendo dos cosas: 1) conversar con el presidente para que si vuelve a presentar una reforma tributaria lo haga consultando con las personas y que dicha reforma ponga a pagar a quienes más tienen y no a los que ganan poco; 2) una reforma a la policía. Ésta ha sido profundamente violenta en este paro. La policía en Colombia es de corte militar, depende del Ministerio de Defensa y eso tiene mucha incidencia en cómo actúan.  Están pidiendo que pase a ser un cuerpo civil, no dependiendo del Ministerio, y que el gobierno reconozca su responsabilidad en las muertes que van. Es muy doloroso no saber cuántos muertos hay. Hay organizaciones sociales que han recogido datos, pero no hay una cifra oficial. Todas las noches hay confrontaciones. También están pidiendo con mucha fuerza que el gobierno rechace a esas personas vestidas de civil que llegan a los lugares de marchas y movilización a disparar indiscriminadamente. Esto es algo que está pasando en los últimos días. Llegan armados disparando a la gente que está pidiendo al gobierno que haga algo.

  Por último, la gente está en la calle pidiéndole al gobierno que quite la “reforma a la salud” que quiere ponerlo mucho más privado y elevaría los costos.

¿Cómo reaccionó el gobierno frente a esto?

   Otra cosa también, es que retiraron en su momento la reforma tributaria que generó este paro nacional y dijeron que iban a tener una conversación con todos los sectores para tener una nueva, pero con otras condiciones…

  La respuesta del Estado fue desestimar las razones del paro diciendo que las reformas eran necesarias, que simplemente el pueblo era ignorante y no entendía de reformas tributarias y economía, que todos tenemos que poner dinero porque estamos en una crisis. Esa fue la narrativa inicial, luego cambió a qué “toda la gente que marcha es violenta” y el gobierno mandó toda su fuerza; llenó de fuerza pública la calle disparando a las personas que se están manifestando, sobre todo, en las noches para desarmar los puntos de concentración de la gente, dónde están reunidos. Es muy triste porque a veces están disparando cuando las personas están rindiendo homenajes por los otros muertos, haciendo minuto de silencio por quien murió hace unas horas y les disparan otra vez. Es muy complejo, yo en toda mi vida no he visto una reacción estatal tan violenta. Da miedo salir a la calle. Las ciudades principales las militarizaron, hay toque de queda, no puedes salir a las ocho de la noche y ese es el momento en que aprovechan para dispararles.

 

Además de la represión y abuso policial, ¿existe algún tipo de tortura y asesinato hacia el pueblo manifestante? ¿Hay cifras oficiales?

  No hay cifras oficiales porque las instituciones no tienen mucho control de lo que está pasando. No están presentes todo el tiempo. Hablan de miles de personas heridas, desaparecidas, mujeres que sufrieron abuso sexual por la fuerza pública. Ni siquiera Naciones Unidas se ha sentido seguro para acompañar a los manifestantes. En la “Plaza de los deseos” de Medellín, los mismos les pidieron a los manifestantes que se vayan porque no hay garantías. En Cali, también pasó que la misión de la ONU no se sintió segura y se tuvieron que ir. La Defensoría del Pueblo está intermitente en los lugares de concentración entonces no están ahí para registrar, sólo tenemos las cifras de las organizaciones sociales.

¿Existe un ensañamiento en particular con las mujeres y disidencias en este contexto?

  Está todo muy complejo, hay cifras a confirmar de violencia sexual contra mujeres cometidas por agentes de fuerza pública. Hay un espacio abierto para que las mujeres puedan denunciar, pero no confían en este momento en la institucionalidad. Hay muchas que se han limitado a denunciar en redes sociales acoso o intentos de violación después de cada marcha.

  Creo que la fuerza pública en sus dos dimensiones: policial y ejército, aprovechan el control total que tienen sobre las ciudades para sentirse impunes, para hacer básicamente lo que quieren. Es conocido que en los procesos de profunda militarización los riesgos para las mujeres aumentan. Hay un video muy doloroso circulando por redes donde un integrante del “escuadrón movida antidisturbios” ante la situación de una mujer que le está diciendo que la dejen pasar porque vive del otro lado de la barricada, le dice a su compañero: “déjala pasar y hágale lo que quiera”, amenazándola claramente con que si pasaba la podían violar. La chica afortunadamente estaba grabando, ese video ha circulado mucho y hay otros tantos de mujeres siendo acosadas en las marchas o cuando las capturan y las intentan violar.

  Yo creo que no vamos a entender la dimensión de esto hasta que baje un poco la intensidad de la confrontación y empecemos a contar nuestros muertos, nuestros desaparecidos, mujeres que han sido afectadas a su integridad. Las mujeres que van a los sitios donde están deteniendo buscando a sus desaparecidos están siendo muy maltratadas también.


¿Cuál sería la mejor salida posible de este enfrentamiento entre la calle y el gobierno?

  Lo más urgente que pediría, es desmilitarizar las ciudades, eso ayudaría mucho. El despliegue de hombres con armas largas, con gases de todo orden, con tanquetas militares, están generando mucha violencia. Están reaccionando de manera desproporcionada contra los manifestantes.

  Lo segundo es que el gobierno, para calmar un poco la rabia, debería reconocer su responsabilidad de todas estas muertes, desapariciones y tomar medidas. Y, por supuesto, que la conversación implique a todos los sectores.

Lo último que tiene que pasar para que se calmen los ánimos, es que el gobierno cambie su actitud en relación con el “Acuerdo de Paz” y empiece a cumplirlo. Es la primera vez que todo el país está en las calles desde la ciudad más chiquita hasta Bogotá. La gente que está en las zonas rurales afectadas por la guerra, están también pidiéndole al gobierno por favor que cumplan con el acuerdo para que no los sigan matando… un compromiso real.


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